¿Por qué me quedo con Debian?

Suena muy duro pero la cruda realidad es que ando muy depre, así que  os pido disculpéis este ladrillo, que nace de mi necesidad de recordar y hacerme a mi mismo presente las razones de por qué estoy en esta historia.

El trabajo se está complicando, y mucho, y mis últimos años laborales parece van a ser duros, pero no es eso lo que más me fastidia, sino el hecho de que estos problemas parecen haberme hecho perder el norte y sobre todo la pasión que siempre me ha guiado en mi trabajo …

Cuando esto me ocurre suelo divagar y dejarme llevar por “caprichos” no siempre necesarios, ni convenientes, y me asaltan mil dudas sobre todo, por eso esta semana, al leer cosas como esta Ya disponible Gnome 3.24, estas son las principales novedades y sobre todo openSUSE Tumbleweed ya cuenta con Gnome 3.24, me ha vuelto a asaltar la duda que me suele rondar de pasarme a una rolling release y me ha dado por leer y ver pruebas de distribuciones y escritorios, pensando en cambiar de entorno  y estar a la última en cuanto a versiones de programas.

De entre todo lo leído me ha llamado mucho la atención unas entradas recurrentes en mis lecturas en estos casos:

de @victorhck, ya que la distribución que cita es una de las que llaman mi atención, junto con Antergos una de las mas me ha llamado siempre y Manjaro que he descubierto últimamente gracias a Colaboratorio.

Al final las razones de @victorhck se resumen en:

  • La comunidad
  • Su tecnología
  • Sus versiones

Ciertamente mi anterior trabajo de Director Técnico me ha obligado siempre a ir siempre en el la punta de lanza de los desarrollos en lo personal, para poder ajustar a limites seguros lo laboral, cosa que me encantaba y en esas condiciones probablemente esta sería una buena opción, es especias por sus dos últimas razones.

Pero ahora no es esa mi situación y debo luchar contra esa tendencia a experimentar simplemente porque mis objetivos no son otros que disfrutar del equipo del que dispongo, que además no tiene visos de cambiar en muchos años, y recuperar si me es posible el gusanillo de la programación, por lo que obviamente me importa mucho más la primera razón que las siguientes, dadas mis actuales limitaciones técnicas.

Ciertamente no conozco ninguna distribución que no haga referencia entre sus bondades a la comunidad que la soporta y ciertamente he conocido algunas en este tiempo que han sido más que acogedoras con este novato, incluida la de Debian.

Sin embargo para mi hoy es más importante una comunidad más amplia que es la comprometida con el “Software Libre” y la FSF porque para mí el mayor reto que me he autoimpuesto es mantenerme lo más cerca posible de esa lucha y profundizar en los temas de privacidad, ya que no me gusta nada el cariz que va tomando el tema y tengo la sensación que antes de lo que creemos nos implanten un chip al nacer, eso sí lo harán en nombre de nuestra “seguridad”, “salud” o de una “mayor calidad de vida”.

Mi experiencia me dice que la comunidad del mundo Linux es mucho más rica que las comunidades alrededor de cada una de las distros, mucho más centradas muchas veces en el desarrollo y sus complejidades algo hoy por hoy lejos de mi alcance y donde es más habitual el fenómeno de  los parásitos del software libre,  sin embargo creo más en proyectos cómo Colaboratorio más centrados en difundir la filosofía y el uso del Software Libre.

Por desgracia, por ahora, no puedo alejarme de cosas cómo Telegram, pero si puedo usarlo en la versión Web para no instalarlo en mi equipo y si tengo que renunciar a Steam para no incluir los repositorios non-free de Debian, pués tendré que hacerlo, pero no quiero recurrir a distribuciones Linux que, y es una opinión muy personal, hacen concesiones en contra de la filosofía defendida por la FSF, en aras de un mayor éxito de mercado, dicho sea con todo mi respeto a todas ellas, que no soy quien para decir a nadie lo que debe hacer, ya que precisamente porque creo en la libertad creo que cualquier persona informada, y me consta que la comunidad Linux lo es, puede y debe elegir libremente, otra cosa es que en el mundo actual resulta muy difícil difundir nada en contra de lo establecido, con lo que la supuesta libertad se ve mermada por la falta de formación/información que teledirege nuestras supuestas elecciones.

De ahí la importancia de difundir el Software Libre y estos principios en la educación para que futuras generaciones estén menos adoctrinadas y de ahí, por otro lado la crisis educativa de nuestro país dadas las luchas por adoctrinar de unos y otros que la alejan de su función fundamental de formar.

Mi otro gran reto son los escritorios, que hoy por hoy conozco superficialmente y necesito manejar con soltura, ya que andar sin ratón hoy en día es complejo, de ahí que me haya enamorado de GNU Emacs en el que tengo por delante años de aprendizaje y que espero cubra cada día más aspectos de mi trabajo en el ordenador.

No es que andar cambiando de escritorio no sea algo que atraiga, ya que mi afán de conocer es irracional y me hace perder mucho el foco del hacer, pero si quiero avanzar debo centrarme en uno, a pesar de que a veces me obligue a renunciar a alguna cosilla.

En este aspecto hay una limitación que no puedo evitar y que influye bastante que es mi vista.

Aunque soy según expresión de mi amada esposa soy un “ciego defectuoso”, etiqueta que me colocó al ver como se defienden en la vida real los muchos ciegos totales con los que convivo y los trompazos que yo me doy de vez en cuando, por fiarme de la mierda de resto visual que tengo, la realidad es que esto condiciona bastante mi forma de trabajar y a este respecto siempre recuerdo  la historia de cuando Bill Gates vino a España a presentar su “revolucionario” Windos 3.1.

En esa época el mundo de los ciegos andaba muy preocupado ya que al renunciar a terminales sólo de texto la adaptación a las líneas Braille se hacía muy compleja de ahí que entra las grandes empresas que visitó para vender su producto figurase la ONCE .  El día de su presentación, al terminar esta, el entonce presidente le desenchufó el monitor y le dijo: “Ahora repitámelo”.  Al parecer tanto impactó el problema a Bill Gates que invitó a un grupo de informáticos de ONCE, alguno de los cuales he tenido el privilegio de conocer, a trabajar en Redmond para mejorar la accesibilidad de Windows, proyecto que por desgracia no cuajó por sus limitaciones temporales, dejando el mercado en manos de Jaws, la solución privativa que copa el mercado, al margen de la solución de Mac que resulta la más efectiva por estar implantada de serie y con muy buen funcionamientos en todos sus equipos.

En cualquier caso, para mí, y probablemente porque es con quien más me he relacionado, no cabe duda que Gnome,  en este aspecto al menos es quizás el escritorio más desarrollado.

Por eso y conociendo mis limitaciones, he renunciado a las citadas distribuciones, incluso a Parábola que seguramente sería mi preferida y me he asociado a un Debian con sólo los repositorios main, suscribiendo todo lo indicado en estos artículos:

Con todos estos mimbres, y los proyectos que os contaré en mi próxima entrada, una vez terminé de ponerlos en orden, tengo claro que Debian y Gnome deberán ser por tiempo mi centro de trabajo, aunque no descarto matar mi curiosidad virtualizando alguna otra cosa.

2 opiniones en “¿Por qué me quedo con Debian?”

  1. Hola Quijote, ¿qué tal?
    En lo personal, no me gustan las distros rolling release. Las considero inestables y no aptas para cualquier usuario, como dicen sus defensores. Claro, está la ventaja de no tener que reinstalar el sistema operativo cuando salga una nueva versión, pero esto muchas veces no es necesario, como el caso de Debian, que basta con cambiar los repositorios.
    El éxito principal de las distribuciones de liberación continua está dado, a mi entender, por la posibilidad de tener los últimas actualizaciones de los programas tan pronto como salgan. Creo que este comportamiento está fuertemente influenciado por la forma de vida consumista que tratan de inculcarnos los mismos que nos andan espiando y nos quieren insertar el chip subcutáneo.
    Personalmente, creo que es un despropósito querer tener todo el tiempo lo último de lo último, sin importar que esté en fase beta y sea inestable. Ojo, tampoco estoy de acuerdo en pagar estabilidad usando software viejo, error en el que a veces cae Debian en su rama estable, o nuestro querido pero desactualizado Trisquel.
    En este mundo no todo es blanco ni negro, siempre hay grises de distintas tonalidades para el gusto de cada quién. En mi caso, como usuario promedio, me gusta tener la computadora actualizada y con versiones nuevas de los principales programas que uso, pero sin caer en la actualización compulsiva de las rolling release. No obstante, tampoco tendría problema en usar software con unas cuantas versiones atrasadas.
    Con respecto al escritorio, creo que lo importante es sentirse cómodo. Coincido en que GNOME es el escritorio más desarrollado, pero detesto sus pocas opciones de personalización. Es increible que uno no pueda elegir dónde poner el panel o la barra de herramientas en su propio escritorio. Si fuese un poco más “flexible” le daría una nueva oportunidad.
    Por ahora seguiré usando Xfce, que es donde me siento a gusto sin importarme que la última versión haya salido hace dos años.
    Saludos

    1. Estoy de acuerdo en tu opinión de la poca configuración de Gnome, aunque con 5 o 6 complementos mejora significativamente.
      Aún así yo aún me considero en fase de aprendizaje y tendré que echar un vistazo a MATE.
      Un saludo y gracias por pasar por aquí y comentar.

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